Descubriendo Tierras Quebradas: Un año de aventuras con el Autor
Cuando me sumergí en el mundo de Tierras Quebradas con Carlos, no imaginé cuánto me cautivarían sus últimos cambios. El sistema revisado abandonó las antiguas pifias, introduciendo complicaciones que añadían sabor narrativo y proezas que reemplazaban a los golpes épicos con jugadas tácticas. Pasamos de temer los unos a disfrutar de cada tirada como una oportunidad narrativa.
Jugando la campaña «Tierra de Nadie» cada quince días, durante un casi año, con Carlos Ferrer —autor del juego— como director, cada sesión se convirtió en una historia viva. Al inicio, adaptar mi concepto de personaje a las nuevas habilidades fusionadas me pareció un reto, pero luego hizo que la creación de personajes fuera mucho más orgánica.
Las complicaciones, que podían surgir incluso en tiradas exitosas, nos mantuvieron siempre alerta. El sistema revisado daba peso a la narrativa, y la fusión de habilidades redujo la complejidad, haciendo que todo fluyera mejor. Además, entre sesiones, el sistema de 'empresas' nos permitió darle aún más color a los personajes, decidiendo en qué se ocupaban entre aventuras, lo que hacía que cada decisión tuviera peso. Con puntos de suerte y destino acumulados, cada hito nos hacía crecer. Y todo esto, compartido con el autor, hizo que cada sesión fuera un descubrimiento.
Jugar bajo la dirección del propio autor nos permitió explorar cada rincón del sistema, y esa mezcla de reglas y narrativa nos mantuvo enganchados. Sin duda, este año no solo me hizo un fan del juego, sino que me dejó grandes compañeros.
«En esa mesa, junto a Spiro, Severus "Sev", Luz y yo como Dia Nak, construimos aventuras que quedarán en la memoria.» Y la ilustración, por sorpresa, de Daniel Jimber, ¡ese fue sin duda el broche final!

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