Valencia, a 12 de abril de 1818 A su Excelentísimo e Ilustrísimo Señor, don Gerónimo Castillón y Salas, Inquisidor General de estos Reinos. Mi venerado Señor: Obedeciendo el mandato de …
Madrid, a 20 de enero de 1824 A su Excelentísimo e Ilustrísimo Señor, don Jerónimo Castillón y Salas, obispo que fue de esta atribulada España, y residente hoy, por desgracia de los buenos, en la c…
El día en que se prometieron, tú aún no estabas en sus planes ni tenías nombre, pero estabas allí, de algún modo. No me mires así, pequeño dragón: una abuela puede permitirse ese tipo de frases. Cu…
Hay días que se conservan enteros, como una fotografía encerrada en cristal. Otros se rompen en fragmentos: una luz sobre el metal, el olor de la lluvia reciente, una risa a destiempo, una mano que…
La mañana en que comprendí que la infancia había terminado, no llegó con trompetas ni con lágrimas, sino con el sonido humilde de una llave girando en una cerradura. La tenía entre los dedos —pesada,…
Cuando le conocí, comprendí en el acto cuál sería mi desventura: él no estaba hecho para una vida tranquila, y precisamente por eso resultaba imposible no amarle. No fue solo su fama, aunque su nombr…
Los tres soles me juzgan desde el cenit. Su luz no calienta; pesa. Siento que me aplasta, que me obliga a recordar lo que quise olvidar. El aire vibra distinto en este nuevo mundo. Respira, pero no…