La lluvia había dejado la plaza de la catedral con brillo estañado. De las losas subía vapor. Bajo tres olivos viejos, la ilustración para turistas del legionario y su perro parecía vigilar el barro …
Valencia, a 12 de abril de 1818 A su Excelentísimo e Ilustrísimo Señor, don Gerónimo Castillón y Salas, Inquisidor General de estos Reinos. Mi venerado Señor: Obedeciendo el mandato de …
Madrid, a 20 de enero de 1824 A su Excelentísimo e Ilustrísimo Señor, don Jerónimo Castillón y Salas, obispo que fue de esta atribulada España, y residente hoy, por desgracia de los buenos, en la c…
El día en que se prometieron, tú aún no estabas en sus planes ni tenías nombre, pero estabas allí, de algún modo. No me mires así, pequeño dragón: una abuela puede permitirse ese tipo de frases. Cu…
Hay días que se conservan enteros, como una fotografía encerrada en cristal. Otros se rompen en fragmentos: una luz sobre el metal, el olor de la lluvia reciente, una risa a destiempo, una mano que…
Valencia, a 6 de Mayo de 1816. Mi muy querido Xavier: No sé si hago mal en tomar la pluma con tan poca modestia; mas, pues mi corazón no acierta ya a callar, fuera mayor falta querer fingir sosie…
Claire de Varnes entró al castillo en noviembre. Los árboles habían perdido ya casi todas sus hojas y el jardín del pensionado presentaba ese desorden triste de la tierra removida y los setos desnudo…
A la mañana siguiente, Éléonore asistió a clase de música sin oír una sola nota. Las manos de Adèle pulsaban el clavecín con esa exactitud fría que tanto alababan las monjas; sor Béatrice marcaba el …
La carta llegó al Château d’Écouen en una mañana de escarcha, mezclada con la correspondencia de madres devotas, una tía enferma y una modista de Pontoise que reclamaba el pago de unos encajes. La …